CAMINO

Lucía, Magda, Ana, María, Luísa, Angélica, Berta, Alicia, Mery, Paula, Gloria, Ester, Mercedes, Astrid, Sonia, Mónica, Luna.
Mujeres que vienen y hablan. Mujeres que me cuentas cosas. Mujeres que hacen el amor, que tienen sexo, mujeres que no quieren.
Mujeres que sienten placer, mujeres que lloran. Mujeres que sufren. Mujeres que les duele. Mujeres que sangran, antes y después.
Mujeres que han servido. Mujeres sin hijos. Mujeres infieles.
Vienen tantas mujeres a verme. Y de vez en cuando viene Antonio, viene Juan, viene Pedro, Carlos y Andrés. Y ellos hacen el amor y también tienen sexo. A veces no quieren y sufren, y lloran. También sangran. Algunos son infieles y otros sirven. Algunos sin hijos. Muchos quieren tenerlos, otro no lo saben, otros tienen miedo, otros saben que no. No hay lugar para otro ser. No hay suficiente conocimiento para apoyar a otro ser. No hay dignidad. No hay moral. No hay espacio.
Gracias pues. Gracias a todas la personas que han venido a hablar, a contarme cosas, a compartir la vida y con ella, todos los llantos, los miedos, la sangre, el servicio, el sexo, el amor, los hijos que se han tenido, los que se han perdido, los que no se consigue tener.
Gracias por compartir y luego dejarme hablar, contar y transmitir la sinergia entre el cielo y la tierra, la energia de los alimentos y el poder de sanción que viene en ellos.
Soy tremendamente feliz de ver tantos nacimientos conseguidos desde la pacífica alquimia de la cocina. Comer, sana. Pensar, sentir y actuar de forma pacífica, sana.
Conectarnos con la inherente integridad de la mente, el cuerpo y las emociones, sana.
Pero, para llegar a este alto propósito, al pico de la serenidad, donde todas las cosas pasan espontáneas, la disciplina y la fuerza son necesarias. La magia se esconde justo detrás de tu esfuerzo. Yo no hago magia. La magia está ahí.
Vuestros hijos, vuestros amantes, vuestros orgasmos, vuestros cambios, son el resultado del esfuerzo, la disciplina, el buen hacer en los momentos más complicados.
Empiezo este lunes con la certeza de que este trabajo, que cayó hace unos años en mis manos, es mi fuente de felicidad.
Feliz semana a todas y todos.

Natalia

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