SALIENDO DEL LABERINTO

Nuestro aparato reproductor. Tanto amor concentrado en nuestro centro de energía que con su magia, da vida. Alberga la divinidad en su interior, pero a veces nos traiciona?
Cuando nacemos nuestros órganos están fabricados perfectamente. Están diseñados para que realicen sus funciones como debe ser. Nuestra libertad y nuestro conocimiento o desconocimiento permitirán, su salud o su enfermedad, ayudarlos o entorpecerlos en su trabajo. Todo empieza por “ser conscientes”, si lo somos todo es más fácil.

Tenemos lo que tenemos por el libre albedrio de la Tierra. Desde su inicio han pasando miles de civilizaciones. Miles de elecciones y acciones de millones de seres han dado nuestra sociedad hoy. Habrían muchísimos caminos y opciones posibles trazados pero la libertad del planeta ha ido eligiendo, deseando, creando esta realidad que ahora tienes delante de ti.









La propia medicina se fue creando no a partir de la salud, si no, de la enfermedad. Va a por ella rápida y directamente hasta eliminar lo que ve que esta enfermo y ahí se queda.
Oímos que el cuerpo humano es perfecto, una obra maestra. Sus complicados sistemas, todo circulando y funcionando al compás. Pero de perfectos nada. De repente te despiertas y mocos! ya me he refriado! vaya, entonces…. algo falla en todo el sistema de cables y maquinitas que tenemos dentro y que creíamos perfecto, cuando cada día los hospitales y las consultas están llenos y con largas listas de espera. Vaya chapuza hizo nuestro creador, no?. No pasa nada, los fármacos te quitan esos mocos, 7 días con pastillas y listo! hasta dentro de unos meses que quizás vuelvas a por más, porque lo que no se ve, la causa de ese refriado, seguirá ahí si nadie toma conciencia de ello.
En la mayoría de problemas de salud, la causa no se ve. No se ve, porque las actitudes no se ven, lo actos no se ven, las decisiones, los sentimientos, los miedos, los hábitos, lo que te estresa, lo que te pone triste, el descanso , lo que has comido, lo que no has comido, lo que has dicho, lo que te has callado y sobre todo…. lo que has pensado y creído. No de un día, de muchos, tu vida hasta hoy.

Estamos acostumbrados a enfermar y tratarnos, vemos que es natural medicarnos.
Nosotras las mujeres lo tenemos tan integrado que en nuestra sociedad a muchas funciones fisiológicas les ponemos tratamiento. Funciones corporales como la menstruación, la menopausia, el parto… tanto los profesionales como las propias mujeres pedimos una pastilla. Enseñadas para buscar la solución fuera de nosotras, dejamos que el experto de su juicio. Nos ponemos en manos de ”…” sin saber o reconocer nuestra capacidad para sanar o simplemente estar sanas sin una ayuda constante de otro…. Y por que no de ti?

Puede que veas una enfermedad o problema como enemigo, cuando realmente es un increíble curso de crecimiento personal. Es una oportunidad bendita para tomar conciencia de tu cuerpo, tus sentimientos, emociones y todo lo que te rodea. Tu cuerpo que te habla, quiere ayudarte a ver claro algo en tu vida que desequilibra tu centro y te esta dañando.
Nuestro sistema inmunitario se activa cada vez que se genera algo en nuestro entorno que consideramos un problema y usará sus defensas, ascenderá su temperatura, se inflamará o te producirá dolor. Lo hará no para “luchar” en contra de nada; no hay guerras en el cuerpo humano, el cuerpo esta hecho de amor. Simplemente lo hace porque está sabiamente diseñado para mantener equilibrio dentro de ti. Al mismo tiempo te da un síntoma, te manda un mensaje para que tomes conciencia de lo que desarmoniza tu energía interna y puedas devolverle el equilibrio con un cambio. Todo lo que devuelva amor hacia él, todo lo que genere químicos naturales en tu sangre (como pueden ser endorfinas) que tu misma producirás, subirán esa inmunidad y descenderán otros químicos (como el cortisol o la adrenalina) que se liberan en situaciones de estrés y en exceso terminan dañando tu salud. Este sabio proceso tan íntimo está dentro de ti y te ayuda a mantener estable tu energía interior cada día. Es íntimo porque cada mujer sabe de si misma más que cualquier otra persona.

Las mujeres, tenemos una actitud persistente; la sensación de que nuestro cuerpo en algún momento nos va a fallar. Nos va a traicionar con un mioma, un pólipo, de repente 2 meses sin regla, una citología patológica, un dolor menstrual insoportable, un condiloma, una vaginitis…. Esa espera es miedo que todavía baja más nuestra inmunidad y más nos desarmoniza. Con lo que enfermamos, ya que así estamos vibrando y el universo y su energía también tiende al equilibrio así que eso nos da. Debemos parar! silenciar nuestra mente , quedarnos a solas unos minutos, sentir lo que nos preocupa, busca la solución que está en nuestra mano y actuar. Para eso nuestro cuerpo nos avisa con tiempo, siempre con tiempo porque a la naturaleza no le gustan las prisas. La medicina erradica con fármacos rápidamente un síntoma. Este golpe desequilibra aun más nuestro cuerpo que no quiere correr y de forma natural curaría despacio, al igual que para enfermarse. Enferma despacio porque te da tregua con mínimos síntomas, señales sutiles; mareo, dolor de cabeza, de espalda, de estómago, menstrual, acné, palpitaciones… Solo te avisa de que no estás yendo por el camino más apropiado. El cuerpo tiene su propia inteligencia. Si no lo escuchas, sabe que tiene que gritar más fuerte para que lo oigas la próxima vez. Lo hará en forma de síntoma más potente que te hará entender mejor que algo ha de cambiar en tu vida.
Esta actitud enseñada de esperar a que pase algo en nuestro aparato reproductor, nos está predisponiendo a la relación futura con nuestra sexualidad y nuestra confianza en ella como mujer. Justamente lo que hará es no ayudarnos a evolucionar y desconfiar de nuestra feminidad, poder e incluso nuestra fertilidad.

Aprendemos a tener miedo de nuestras reacciones emocionales, intentamos controlarlas, así nos desconectamos de nuestro cuerpo. Hacemos fuerza para eliminar lo que no nos permitimos sentir y esto daña profundamente nuestra armonía interior. Directamente esa energía de rechazo se dirige entonces a nuestro aparato reproductor, siempre ligado fuertemente a las emociones.

Nuestro cuerpo de mujer esta relacionado con el vaivén de nuestro ciclo y su ritmo natural, emotivo por naturaleza y esta necesidad de controlarlo lo daña.
Es triste que nuestra sociedad tienda a esta desconexión. Intenta controlar estados fisiológicos de regla irregular en la adolescencia, cuando es normal que suceda. Intenta controlar con hormonas síntomas de la menopausia que con una corrección de dieta se pueden conseguir resultados. Como también tratar dolores menstruales con pastillas, cuando las causas muchas veces son emocionales o alimentarias. Considera entonces que el dolor menstrual es normal y que hay erradicarlo con fármacos. Por ejemplo los anticonceptivos. Sabemos más de anticoncepción que de fertilidad; estamos años tomándolos, años vibrando en la frecuencia de “no concepción” y queremos de repente embarazarnos. Como función de prevención de embarazo no deseado es un genial invento si solo ese fuera su efecto. El problema es que anulan el ciclo de la mujer, su biorritmo y sus estados cíclicos que es justamente de lo que la naturaleza nos dotó. Estamos desarmonizando un proceso natural jugando con niveles de hormonas y desajustando valores. Con ello nuestra vibración cambia y por lógica sabemos que algo dentro no estará en equilibrio. Hay una desconexión interior, una energía Yin que nos proporciona nuestro útero que se suprime aquí. Quiero decir algo: no estoy en contra de los anticonceptivos, he tomado y los he recomendado de manera profesional e incluso a amigas, porque intento individualizar los cuidados. Solo pretendo que sepamos más de nosotras y lo que es nuestro ser, que estemos informadas nos solo de la anatomía y fisiología de los libros. Al menos conocernos por dentro todo lo que podamos. Quizás los tome otra vez algún día, no lo se, pero al menos sabedora de lo que ocurre.

Es importante aprender a relacionarnos con nosotras mismas, escucharnos. La intuición nos habla y cuanto más atentas estemos más información llegará por orden natural. Si vibramos con la intención, la solución nos llega.
Valorar la fuerza que nos da nuestro ciclo, conocerla, vivirla y aprovechar cada fase.
Nueva actitud, adoptar pensamientos positivos. Estos harán positivas nuestras emociones y serán nuestra realidad. Nuestra energía vibrará con frecuencias más altas que desprenderemos y así plasmaremos delante nuestro.
Descansar para liberar tensión y estrés, alimentarnos según el orden natural para nutrir la energía más profunda, movernos. El cuerpo debe moverse y oxigenarse, renovarse y no estancarse.
Todo esto nos irá llevando a una mente más clara, más acertada y encarrilada hacia nuestro destino, capaz de ver los errores y corregirlos con las mínimas señales que el cuerpo nos dé. Nuestros órganos estarán fuertes y sanos y la enfermedad difícilmente se hará sitio ahora.

Son muchos los factores que nos pueden desconecta de nuestro yo íntimo y llevarnos al sufrimiento y enfermar. Quizás en ti sea 1 solo o 5, pero cuanto más te conozcas por dentro, más fácil será identificar lo que te quita centro, te debilita y cambiarlo ya!
Deseaba tanto compartir esto, que aunque solo a una persona le sirva para producir un pequeño cambio en su vida, para mi es suficiente.
Os deseo bellos y felices pensamientos!!

Lourdes Palanca.



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