TU LIBIDO


Conexión divina



“ -¿Alguna vez te acaricias tu misma?
-Acariciarme yo misma, ¿cómo?
El sacerdote estaba a punto de desechar la pregunta, pensando que su intuición le había inducido a error, pero la expresión del rostro de la penitente confirmó sus dudas.
-¿Te has tocado alguna vez con las manos?
En ese momento Linda deseaba enormemente efectuar un movimiento de fricción, y alcanzar de nuevo aquel placer extremo y abrumador que descubriera pocas noches antes. Pero temía que el sacerdote se diera cuenta, la rechazara y perdiera por completo aquella sensación. Estaba decidida a mantener la atención, y empezó a decir:
-En verdad padre, tengo algo terrible que confesar…” 

(Texto sacado del libro de Anais Nin, Delta de Venus)



             



La libido es la reacción más potente del cuerpo para determinar tu impulso vital ante la vida.
Hoy en día, en una sociedad con una herencia cultural en la que la sexualidad está relacionada con los genitales y la reproducción, recuperar el erotismo es una revolución.
Entender que no somos objetos sexuales sino sujetos sexuales, como sabiamente explica la Dra. Christiane, es imprescindible para reencontrarnos con nuestra sexualidad desde un nuevo prisma y permitir a este impulso vital que vuelva a formar parte de cada celula de esta increíble galaxia, nuestro cuerpo.
A veces nos quedamos esperando a que el impuso de la vida llegue a nuestra puerta, llame y entre. Yo discrepo con esta idea.
Estoy de acuerdo con no forzar ciertos aspectos de la vida y permitir que la espontaneidad nos lleve cogidas de la intuición por caminos que la razón nunca nos llevaría. Sin embargo, el erotismo precisa de atención, de ser regado y apreciado para que brote.
Como todo en la vida, si no comenzamos por nosotras mismas, no podremos dar a los demás. Muchas mujeres pasan largos periodos sin deseo sexual por sus parejas y su mayor preocupación es buscar la forma de sentirse nuevamente atraídas por ellos o ellas. Otras pasan largos periodos sin pareja y su desánimo es la falta de sexualidad en sus vidas. ¿Cómo puede ser?
Así sólo seguimos dando poder a la herencia tan incrustada que nos inclina a pensar que la sexualidad es necesaria para la unión con el cónyuge y la reproducción.
Pero, ¿qué hay de la unión contigo misma?  ¿Y del deseo propio?
Cómo poder acariciar a alguien y conectar con todos los impulsos del cuerpo que llaman tu deseo, si no lo has experimentado antes contigo? 
La sexualidad es espiritualidad, creación, conexión, vitalidad, es unión y amor. No podemos rechazar el amor ante la vida, no podemos dejar de ser creativas y no podemos desconectarnos de la esencia vital que nos impulsa constantemente para seguir con plenitud cada acto. 
Recuperar el erotismo y despertar tu sexualidad es fundamental para tu autoestima y seguridad.

Evidentemente, hay estados de amor que no precisan de esta energía erótica. La lactancia es uno de ellos. Dar el pecho es en sí un acto de amor y conexión. En la lactancia segregas oxitocina, una maravillosa hormona que fluye por tu riego sanguíneo cada vez que tu bebe está cerca y te llena de su inagotable néctar de amor. Es normal en la lactancia sentirse menos atraída sexualmente por la pareja, ya que todos los símbolos eróticos del cuerpo se convierten en símbolos maternales. Aun así, no olvidemos que la oxitocina no sólo es la encargada de facilitar la subida de la leche. La oxitocina es la hormona que provoca las contracciones uterinas llevándonos al éxtasis del orgasmo, por eso, pasada la lactancia es necesario no dejar que la mente perezosa se abandone y, recuperar el erotismo.

¿Cómo recuperar nuestro erotismo, subir la libido y sentirnos nuevamente mujeres deseosas y deseadas?

La primera clave importante es sentirte hermosa, seductora, femenina y empoderada de tu cuerpo sexual.
Regálate un baño de agua tibia con esencia de rosas a la luz de unas velas aromáticas. Pon  música que te resulte sugerente y deja que el agua de tu baño se llene de espuma.

La segunda clave es el juego, como lo hacen los niños que desconocen de tabús y prejuicios, investigando y siempre buscando los límites.
Busca los tuyos, al final la sexualidad está sostenida en gran parte por la creatividad. 
Cierra tus ojos, sumergida en el agua, déjate llevar por las sensaciones y no por los pensamientos. Juega con tus manos, acaríciate, descubre, indaga que hay en tu cuerpo, que partes son más sensibles, que visiones eróticas te vienen a la mente que te hacen reír y disfrutar y entonces recréate en ellas. Ésta sólo es una de tantas cosas que puedes hacer para encontrarte contigo misma y redescubrir tus gustos, tus necesidades sexuales, tus zonas sensibles y erógenas.

La tercera, y muy importante clave, es eliminar todos los condicionamientos religiosos, de culpabilidad, vergüenza y miedo. No hay un dios mirando mientras tocas tu cuerpo, no estás siendo infiel a nadie mientras tocas tu cuerpo, sólo estás dando amor al amor, estás generando energía vital y sexual, estás moviendo el calor de tu cuerpo y conectando con la energía divina que se confabula para que puedas sentir el clímax, que todo ser humano merece y debe sentir.
No obstante, no sólo recuperar el erotismo es importante para tener una sexualidad satisfactoria. Fortalecer el suelo pélvico es otra importante clave.  Muchas mujeres después del parto pierden la fuerza pélvica e incluso se quedan con problemas de incontinencia urinaria crónica. Esto es debido a la debilidad del suelo pélvico. Si este es tu caso, no lo ignores, esfuérzate por fortalecer tu suelo pélvico que además mejorará tu salud.
Aquí te dejo un enlace donde te explican bien los ejercicios necesarios para fortalecerlo con una amplia explicación sobre el tema:

Si nunca has leído literatura erótica, también te animo a que lo pruebes. Hay escritoras maravillosas que tienen una forma explícita y poética de describir escenas sexuales que abrirán tu apetito sexual y despertarán tu imaginación. Mi favorita es Catherine Millet, una crítica de arte y escritora francesa, autora de “La vida sexual de Catherine millet” realmente basto y exquisito al mismo tiempo. 

Luego hay libros más profundos y místicos, como el Kamasutra, que hemos frivolizado por su popularidad, pero que en verdad tiene grandes enseñanzas sobre la sexualidad.
Para Vatsiaiana, escritor de kamasutra, la sexualidad es unión divina. Esta definición me parece inmejorable.


Si tu libido está baja, será que tu cuerpo está frío.
Caliéntalo, deja de lado tantas ensaladas crudas, frutas tropicales, refrescos y alcohol.
Toma bebidas calientes con jengibre y pimienta. Pon fuego en tus platos y haz cocciones largas que den vitalidad a tus riñones, motor de nuestro cuerpo. Descansa profundamente en las noches y deja que las mañanas y las tardes sean las horas de conexión y complicidad con tu pareja y tu sexualidad, no hay nada peor para la libido que estar cansado en la noche y esforzarse para hacer el amor. El amor no requiere de esfuerzo.



-En verdad padre, tengo algo terrible que confesar. Me arañé yo misma una noche, luego me acaricie y…
-Niña, niña- la reconvino el sacerdote-, debes dejar eso inmediatamente! Es un acto impuro y arruinara tu vida.
-¿Por qué es impuro?- preguntó Linda presionando contra la borda.
Su exitación iba en aumento. El sacerdote se inclinó tanto sobre ella que sus labios casi le tocaron la frente. Ella estaba mareada.
-Esas caricias sólo te las puede prodigar tu marido. Si abusas de ellas, te debilitarás y nadie te amará. ¿Cuántas veces lo has hecho?
-Tres noches, padre. También he tenido sueños.
-¿Qué clase de sueños?
-He soñado que alguien me tocaba allí.
Cada palabra que pronunciaba acrecentaba su exitación, y fingiendo culpa y vergüenza, se arrojó contra las rodillas del sacerdote y bajó la cabeza como si estuviera llorando; en realidad, lo que ocurría era que el contacto con la borda le había producido un orgasmo y estaba temblando. El sacerdote creyendo que se sentía culpable y avergonzada, la tomó en sus brazos, la levantó de su posición arrodillada y la consoló.

(Continuación del texto sacado de Delta de Venus de Anais Nin)


“Nuestro cuerpo y su funcionamiento, es una reproducción del bio rritmo de la tierra. Si te acercas a ella desde una visión más amplia y observas las estaciones y todo lo que ellas traen consigo y entiendes que tú también formas parte de ese cambio constante, te será fácil saber que necesita tu cuerpo para estar en equilibrio” 



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